jueves, 17 de diciembre de 2009
Proyecto especial de asistencia emocional para medicos
Los médicos que trabajan en los departamentos oncológicos, se enfrentan cada día a situaciones de presión y pánico surgidos como consecuencia de la muerte de pacientes con cáncer. En el hospital Beilinson de Petah Tikva, resolvieron apoyar a los profesionales y poner en funcionamiento un sistema que los guíe sobre cómo sobrellevar el miedo. Cada año, son diagnosticados en Israel, alrededor de 27 mil nuevos enfermos de cáncer. El 40% no sobrevive. En su transcurso se generan vínculos de cariño y amistad entre los pacientes y los médicos.
En el Departamento de Oncología del Beilinson, comprendieron que con el objetivo de mejorar el tratamiento médico, deben preocuparse por el aspecto emocional de los profesionales y poner a su disposición un oído atento que atienda su angustia.
Al principio, el equipo médico incentivó los grupos de apoyo, destinados a ser usados como escenario para los médicos jóvenes, en donde pudieran compartir con sus compañeros las dificultades emocionales con las que deben lidiar. Pero luego que el método no lograra satisfacer las necesidades de muchos de los especialistas, se resolvió la creación de un proyecto especial por el cual se le destina, a cada especialista, un mentor, un coacher, médico experimentado que los guíe sobre cómo sobrellevar los conflictos internos y los sentimientos difíciles que acompañan el rol.
Sensación de pena y dolor
El plan es fruto del trabajo conjunto entre los directores y consejeros de la institución. "Nos enteramos que el encuentro con los pacientes puede llegar a ser muy traumático para los oncólogos. Se trata de una función que requiere de un potencial emocional muy fuerte ya que pueden generarse tensiones internas o un desgaste del profesional y, por eso, resolvimos asistirlos y poner a su disposición médicos experimentados que les sirvan como maestros de la vida", dicen en Beilinson.
"Los mentores, acompañarán a los especialistas en todo el proceso de aprendizaje del profesional y comparten las dificultades. Hablan de todo con apertura y sinceridad. "A veces, cuando fallece un paciente sobreviene una sensación muy fuente de pérdida, dolor y pena. Por eso nos resulta importante tomar en cuenta al médico en sí y no solo al paciente y, con ayuda de su inteligencia emocional, lo incentivamos y lo apoyamos".
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