Se estrena "El árbol de lima". Su director, Eran Riklis, cuenta el origen de la historia y habla del éxito actual del cine israelí.
Por: Jason Solomons, The Guardian Especial para Clarín
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"El árbol de limón", dirigida por Eran Riklis con Hiam Abbass, Ali Suliman, Doron Tavory, Rona Lipaz Michael, Tarik Copti, Amos Lavie, Amnon Wolf y Smadar Yaaron.
Si bien viene haciendo películas desde hace 25 años, el director israelí Eran Riklis se hizo conocido mundialmente con La novia siria, de 2004, que se centraba en una boda en una tensa frontera. Con su nuevo filme, El árbol de lima, Riklis también parte de un tema aparentemente simple, pero que tiene muchas ramificaciones políticas. El árbol..., que se estrena el jueves, se basa en la lucha de una viuda palestina (Hiam Abbass) que se niega a cumplir la orden de tirar abajo un limonero que está en su propiedad, pero que, por motivos de seguridad (un ministro israelí se acaba de mudar al lado suyo), le ordenan derribar.¿Cómo nació la historia?Parte de un hecho real, pero quedó muy distinta. Lo que sentí al escribirla es que tenía todos los ingredientes para ser una buena película: una mujer solitaria luchando contra el sistema. Es como Erin Brockovich, pero en Israel. No quería hacer un filme pesado sobre este tema tan denso, y esta historia tiene bastante humor. ¿Cómo es la historia real?Se trataba de una mujer anciana que tenía un olivo -y no un limonero- y vivía al lado del ministro de Defensa, por lo que le pidieron cortarlo por seguridad. Y ella no quiso y fue hasta la Corte Suprema. La esencia es la misma, pero hay cosas, relaciones y personajes que fueron inventados. Todos los filmes parten de algo realista y luego derivan en otras cosas...Debe haber muchos casos así en Israel y por eso están saliendo tantas películas...Creo que eso parte de que los cineastas israelíes nos dimos cuenta de que teníamos que lidiar con estos asuntos y dejar de vivir en una burbuja. Es un país difícil, con relaciones complicadas con sus vecinos. Es nuestro deber. Todo en Israel es político. ¿Se puede hacer un filme que no lo sea?Yo creo que lo más importante es hacer filmes honestos, democráticos, que conecten desde la emoción. Con mis películas no trato de imponer ideas, sino de respetar a los espectadores. Crecí en los Estados Unidos y estudié cine en Inglaterra. Así que mis influencias son un poco de todos lados. Tienen ese look e imagen de Oriente Medio, pero son internacionales. Me gusta estar cerca de los estereotipos y usarlos de nuevas maneras. Si bien se consideran películas de arte, a mí me encantaría que se vean comiendo pochoclo.
martes, 27 de octubre de 2009
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